Accueil La Internacional Socialista de Mujeres
Resumen Histórico
 
inglés francés
 
 
 
 
 
 

 

El 17 de agosto de 1907, cincuenta y ocho delegadas de países europeos y de otras regiones del mundo asistieron a la primera Conferencia de la Internacional Socialista de Mujeres, celebrada en la ciudad alemana de Stuttgart, y decidieron establecer un secretariado internacional, al frente del cual pusieron a Clara Zetkin, de Alemania. La Conferencia adoptó una resolución sobre el voto femenino, que se convirtió en el punto de partida de una incesante lucha por los derechos políticos de la mujer. Esta posición con respecto al voto femenino fue confirmada por el gran Congreso Socialista que siguió a la conferencia de las mujeres. Existían en ese momento diversos tipos de organizaciones femeninas, pero la mayoría de ellas eran todavía débiles. Algunos sindicatos atendían a las necesidades de la mujer, pero el trabajo femenino recibía una remuneración mucho más baja que el masculino. En la mayoría de los Estados, la mujer no tenía ningún derecho político. Había excepciones: en Finlandia y en Noruega, las mujeres ya habían obtenido el derecho a voto. Una de las delegadas finlandesas a la Conferencia de Stuttgart, Hilja Parssinen, era diputada parlamentaria. En esta Conferencia, una delegada de la India (que la documentación menciona como Compañera Rama, de Bombay) y la delegada japonesa, Tokyiro Kato, hablaron sobre una pobreza imposible de imaginar, la explotación y la carencia de derechos de las mujeres en sus respectivos países.

La segunda conferencia se realizó en Copenhague, en 1910, y adoptó una resolución por la cual se señalaba un día al año como Día Internacional de la Mujer, para llamar la atención sobre el sufragio femenino y la emancipación política de la mujer. La conferencia también adoptó una resolución sobre la paz. El llamado a la paz hecho por la Internacional Socialista de Mujeres en 1910 fue oportuno, pero no pudo frenar los acontecimientos.

En 1912, la Internacional Socialista celebró una conferencia extraordinaria, en Basilea, para observar la situación con respecto a la paz y pedir que se pusiera fin a la guerra de los Balkanes.

Clara Zetkin pronunció palabras que arrancaron muchos aplausos: Las mujeres socialistas de todos los países, en unión inseparable con la Internacional Socialista, combaten contra la guerra. La guerra moderna significa destrucción y matanzas masivas. Pero la guerra sólo es la extensión de la matanza que el capitalismo desata a toda hora todos los días contra los proletarios. Año tras año, en el campo de batalla laboral de las naciones capitalistas desarrolladas, caen cientos de miles de víctimas, muchas más que en cualquier guerra. Entre esas víctimas, las mujeres son un número cada vez mayor. La guerra es sólo la forma más alocada de explotar a las masas por medio del capitalismo. Son los hijos de los proletarios quienes deben enfrentarse, matarse entre sí. Las mujeres y las madres deploran ese crimen, no sólo porque mutila los cuerpos de sus propios familiares, sino también porque cercena las almas. El conflicto armado amenaza destruir todo los que las madres enseñan a sus hijos sobre la solidaridad y la comunidad internacional. Las mujeres pueden instilar en sus hijos profundos sentimientos contra la guerra, pero esto no significa que las mujeres no quieran hacer sacrificios. Saben que es necesario luchar y morir en la lucha por la libertad. La batalla contra la guerra, igual que la batalla por la libertad, no puede librarse sin las mujeres. Clara Zetkin concluyó sus alocución con el grito 'Krieg dem Krieg' (guerra a la guerra). Orales o escritas, las palabras fueron estériles. En 1914 comenzó la Primera Guerra Mundial, unos pocos días antes de la fecha en que debía realizarse la tercera Conferencia de las Mujeres, en Viena.

La idea del Socialismo internacional y su organización fueron sofocadas por la guerra. Sin embargo, Marianne Pollack escribe en 1948, en su folleto : "Pero - y de esto nos enorgullecemos - fueron las mujeres y no los hombres quienes primero recuperaron el juicio. En marzo de 1915, hubo una Conferencia Internacional de Mujeres en Berna, la primera conferencia internacional de Socialistas después del comienzo de la guerra.

El movimiento femenino fue reestructurado después de la primera guerra mundial. En 1925 en Zurich, Edith Kemmis se hizo cargo de la Secretaría de la Mujer bajo la guía de Friedrich Adler, Secretario de la Internacional Obrero y Socialista, quien apoyó valientemente la causa de la mujer. Martha Tausk, miembro del Parlamento en Styria, pasó a ocupar el puesto de Secretaria de la Internacional de Mujeres, en 1929, y lo retuvo hasta 1934, cuando la persecución de los Socialistas austríacos hizo que muchos debieran exiliarse. Un año más tarde, la secretaría de la Internacional se trasladó a Bruselas y Alice Pels fue la secretaria hasta 1940. Los temas debatidos en las Conferencias realizadas durante el período entre las dos guerras mundiales fueron : 'La mujer y la movilización', 'La mujer y el fascismo' y la 'Crisis económica y la Mujer'.

La segunda guerra mundial hizo imposible el trabajo de la internacional. La organización fue destruída nuevamente. En marzo de 1941, Mary Sutherland y las Mujeres Laboristas británicas organizaron una Jornada Internacional de la Mujer, y compañeras venidas de países con regímenes fascistas pronunciaron discursos en su lengua nativa. Esta fue la última reunión internacional de mujeres durante cierto tiempo.

En 1955, se fundó el Consejo Internacional de Mujeres Socialdemócratas, después de una serie de conferencias internacionales de mujeres que exigieron la renovación del movimiento. En 1978, se cambió el nombre de la organización por el actual, Internacional Socialista de Mujeres.