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Para un número
cada vez mayor de mujeres, la globalización ha conducido
a la emigración; cada vez mas mujeres se ven implicadas
en procesos migratorios internos, regionales e internacionales
para encontrar trabajo. A la mayoría de ellas se las emplea
en labores agrícolas y en el trabajo doméstico.
Las mujeres emigran
para escapar de desastres naturales y ecológicos, de las
guerras, de la represión política, la discriminación
de género y la violación de sus derechos humanos.
Algunas mujeres se ven forzadas a emigrar a causa de los traficantes.
El tráfico de
mujeres para la prostitución constituye un crimen espec’fico
de género. La mayoría de las víctimas del
tráfico de seres humanos, no todas, son mujeres y la inmensa
mayoría de los traficantes son hombres. Hay que combatir
el tráfico en ambos extremos de la cadena. Los mercados
solo funcionan si existen clientes.
El tráfico puede
perseguir otros fines. Jóvenes de ambos sexos, mujeres
y hombres, son objeto de compra y venta para ser empleados en
trabajos extenuantes, en la construcción o en plantaciones.
Se secuestran niños para las fuerzas armadas y se vende
a mujeres y niños como esclavos domésticos.
Las políticas
restrictivas de inmigración corren el riesgo de no dejar
otra salida a los emigrantes que no sea la de recurrir al contrabando
lo que permite a los traficantes seguir la misma lucrativa vía.
Es de suma importancia que las medidas que tomen los estados contra
el tráfico de seres humanos no restrinjan la inmigración,
la libertad de circulación, el derecho a la movilidad y,
muy especialmente, las posibilidades de emigración de las
mujeres.
Aunque la cifra global
de emigrantes adultos, pone de manifiesto que hay mas hombres
que mujeres emigrantes, el número de mujeres migrantes
va aumentando en mayor proporción que la de los hombres.
Mientras las personas
sigan abrigando la esperanza de mejorar sus vidas cambiando de
pa’s, van a seguir emigrando. La mejor forma de apoyar a estos
seres humanos consiste en luchar por un mundo más justo.
En los países
altamente desarrollados existe un conflicto. Las sociedades necesitan
tanto hombres como mujeres migrantes. Sin embargo algunos ciudadanos
de estos países se sienten amenazados por la presencia
de emigrantes. Puede que teman una mayor competencia en el mercado
de trabajo o que se sientan inseguros por los cambios que implica
la diversidad cultural y religiosa. De este modo, mientras que
la econom’a y una mayor prosperidad dependen de la inmigración,
la sociedad a menudo teme sus consecuencias. La econom’a necesita
a los inmigrantes, pero la sociedad les teme. Este conflicto debe
ser superado.
Los movimientos migratorios
no pueden ser detenidos. Sin embargo es necesario reglamentar
la migración. Poder contar con flujos migratorios ayuda
a los pa’ses receptors a establecer políticas de integración
para asistir a los inmigrantes y tranquilizar a los ciudadanos.
Es probable que, como
resultado de las mayores restricciones sobre movilidad internacional,
el número de trabajadores ilegales aumente. Sin embargo,
las inmigrantes oficialmente autorizadas como trabajadoras son
especialmente vulnerables, puesto que generalmente se las emplea
en trabajos mal pagados y no especializados, con escasa o nula
protección legal.
Además, las
mujeres que llegan a un país siguiendo a sus familias o
a sus cónyuges suelen vivir en un medio aislado donde su
función tradicional se mantiene vigente, hecho que fortalece
el modelo familiar conservador. Ellas son invisibles, sus voces
no se oyen, a menudo son maltratadas y se les niegan sus derechos
elementales. A menudo son explotadas por los traficantes y se
transforman en víctimas de esta nueva forma de esclavitud,
producto de una combinación de factores discriminatorios
que se refuerzan mutuamente.
Actualmente, las políticas
de integración estan mas orientadas a los hombres que a
las mujeres, porque ellos son más visibles. Por lo tanto,
hay que tomar medidas para extraer a la mujer de entre las sombras,
y priorizar politicas que ponga de relieve su educación,
su preparación profesional y su experiencia. Ellas deben
participar en las pol’ticas de integración social y ser
protagonistas activas de ella.
La promoción
de los procesos de integración en los países de
acogida debe ir acompanada de cooperación internacional
a fin de reducir la necesidad de emigrar por razones economicas.
La discriminación de las mujeres es una de las principales
causas de pobreza en todo el mundo. Para lograr una reducción
eficaz de la pobreza hay que poner en marcha acciones tales como
planes para la concesión de micracreditos o otorgarles
el derecho a poseer tierras.
Tanto las mujeres como
los hombres emigrantes colaboran al desarrollo de sus países
de origen enviando a sus hogares parte de sus ingresos. Las remesas
de este tipo son ya superiores a las corrientes de ayuda oficial
al desarrollo. Es importante asegurar que estos fondos puedan
usarse adecuadamente garantizando el acceso de los emigrantes
(especialmente las mujeres) y de sus familias a los servicios
bancarios.
Por lo tanto, la Internacional
Socialista de Mujeres urge a los gobiernos a que:
garanticen políticas
de Igualdad de Oportunidades para las mujeres inmigrantes que
no se basen en medidas protectoras, sino en derechos de ciudadanía
;
fomenten pol’ticas
que empoderen y protejan a las mujeres inmigrantes para que puedan
ser oídas y defenderse así contra el racismo, la
discriminación y la explotación ;
desarrollen
un Estatuto de los derechos de ciudadanía de las mujeres
inmigrantes, que comprenda el derecho a los servicios de salud,
de orientación y formación, el reconocimiento de
los titulos academicos de sus países de origen y el derecho
al trabajo en condiciones decorosas ;
pongan en marcha
pol’ticas destinadas a defender los derechos humanos de la mujer
contra el tráfico de mujeres y contra el crimen internacional
organizado con especial hincapié en la explotación
sexual teniendo en cuenta el aumento del numero de mujeres victimas
;
adopten medidas
como:
- La recolección,
análisis e intercambio de datos compatibles realizados
por los diversos actores, incluidas las ONGs ;
- La organización
de campañas de información y prevención
destinadas a las víctimas potenciales y a los funcionarios
gubernamentales de los países de origen y de tránsito
;
- el establecimiento
de un sistema mundial global de vigilancia y prevención
que haga el seguimiento de los posibles movimientos de refugiados
y emigrados con el fin de evitar desde su origen, el tráfico
de mujeres y niños.
- La Internacional
Socialista de Mujeres cree que los países de destino
deben dar permiso de residencia provisional a las v’ctimas del
tráfico de seres humanos, tanto si testifican como si
no lo hacen durante el proceso judicial por el que pasa la víctima
del trafico.
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