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La violencia contra las
mujeres, bajo sus distintas formas e intensidades es una realidad
tan universal como antigua. No hay rincón de la tierra que
escape a ella. En todos los países, en todas las culturas,
la violencia contra la mujer forma parte tanto de las culturas tradicionales
como de la práctica cotidiana. Se trata de una de las manifestaciones
más diáfanas de la sujeción de la mujer, de
la desigualdad, de la consideración de que la mujer es un
ser humano que no goza de la plenitud de sus derechos, es un ser
humano a medias, de segunda categoría.
La salud y la integridad
física y mental de cada persona depende del derecho a una
vida digna y libre de violencia, del derecho a seguridad y paz social
y de la promoción de oportunidades de igualdad. Medidas contra
la discriminación tendrían que ser consideradas derechos
legales fundamentales salva guardados por varias leyes.
A pesar de que se han
hecho esfuerzos, éstos han resultado insuficientes porque
se sigue soslayando este flagelo por considerarlo todavía
como un asunto privado y no como un delito grave que evidencia la
discriminación y la exclusión por condiciones de género
y de edad que sufren las mujeres.
Los datos y las estadísticas
oficiales y formales todavía no reflejan la magnitud de este
problema, aun cuando por datos se conoce que la violencia contra
las mujeres afecta cuando menos a una mujer de cada tres y que por
cada denuncia existen por lo menos seis que no se hacen públicas.
Las acciones de organizaciones
de mujeres a nivel nacional e internacional han jugado un papel
fundamental en la promoción, debate y inclusión de
estos temas en la agenda de los gobiernos.
Hoy se reconoce que
la violencia de género constituye una violación a
los derechos humanos y es causa, entre otros factores, de las actitudes
criminógenas que desde la familia se generan en las personas
que la viven en el espacio más seguro que se supone son los
hogares.
La violencia de género
en sus diferentes categorías, incluyendo feminicidio, que
es el asesinato misógino y constituye la forma más
agresiva y lacerante de violencia contra las mujeres, son expresiones
de una sociedad en la que persiste la discriminación contra
las mujeres y las relaciones de poder desiguales derivadas de un
sistema patriarcal.
La violencia de género
tiene un impacto negativo y de graves consecuencias en la construcción
de la paz social que exige de la acción de los gobiernos
y de la comunidad internacional para su erradicación.
Por lo tanto la Internacional
Socialista de Mujeres
hace un llamamiento
a todos los gobiernos a sumarse a todos los compromisos derivados
de las Convenciones, Tratados y Conferencias de Derechos Humanos
de las mujeres y de la niñez y a asegurarse que sus acciones
se reflejen en los Planes de Igualdad, políticas públicas,
legislación y acciones por la equidad e igualdad entre los
géneros;
hace un llamamiento
a los gobiernos a nivel local, nacional y regional a promover reformas
legislativas integrales para eliminar toda forma de discriminación
y atienda, prevenga, sancione y erradique la violencia contra las
mujeres y niñas;
enfatiza que los
estados han de propiciar fácil acceso a la procuración
y administración de la justicia y a la existencia de espacios
especializados en las agencias ministeriales y en los tribunales
adecuadas a las necesidades y diversidad cultural de México
y otra naciones, incluyendo también la información
sobre los ámbitos jurisdiccionales internacionales;
urge al gobierno
de México a que desarrolle las políticas y acciones
establecidas en el Programa de Acción sobre la Violencia
contra las mujeres, para la prevención de conductas delictivas
y criminales en la sociedad y se promueva la existencia de instancias
de apoyo suficientes en todos los ámbitos estatales, municipales
y comunitarios y
anima a periodistas
y a todos los medios de comunicación a trabajar de todas
las maneras posibles para promover la transmisión de mensajes
libres de estereotipos de género y desarrollar relaciones
armónicas e igualitarias entre mujeres y hombres y de respeto
a los derechos humanos.
Además la Internacional
Socialista de Mujeres, profundamente preocupada y alarmada por los
feminicidios en Ciudad Juárez, Chihuahua y en la República
Mexicana, además de otros que se han venido cometiendo en
otras partes de este continente, solicita enérgicamente
justicia expedita, reparación de daño y castigo severo
a perpetradores y a quienes han incurrido en omisión y urge
al gobierno Mexicano a dar cuentas sobre el trabajo que desarrolla
la Fiscalía Especial para la investigación de los
feminicidios y de la Comisionada Especial para el caso de Ciudad
Juárez, Chihuahua.
Finalmente la Internacional
Socialista de Mujeres quiere constatar que su posición con
el gobierno de México y de los países Latinoamericanos
y del Caribe participantes en esta Reunión Regional será
de denuncia permanente y de lucha en contra de las acciones discriminatorias
y de exclusión social que se expresen en cualquier nivel
de gobierno , en los distintos poderes y en los diferentes ámbitos
de la sociedad.
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