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Los derechos sexuales
y reproductivos han sido tema de agenda de la lucha política
del movimiento de mujeres, y en particular del feminismo desde
hace varias décadas. Las distintas posturas ante estos
derechos establecen, en estos momentos, una clara frontera entre
los partidos progresistas y los partidos conservadores así
como una clara división entre políticas de izquierda
y políticas de derecha. Así se ha puesto de manifiesto
en todos los encuentros internacionales y especialmente en la
Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing en 1995,
y la Conferencia sobre Beijing+5 en Nueva York en 2000.
Al defender por lo
tanto los derechos sexuales y reproductivos la Internacional Socialista
de Mujeres está tomando posición ante los derechos
inalienables de la mujer y contribuye así al avance de
las posturas de progreso e igualdad. En su esencia estos derechos
incluyen el reconocimiento de la potestad de las mujeres para
decidir sobre su vida sexual y su capacidad reproductiva, libres
de coerción, violencia y discriminación.
Resultan centrales
para el ejercicio de la ciudadanía de las mujeres para
sus posibilidades y oportunidades de desarrollo personal y colectivo
en cualquier sociedad:
- el acceso a información
veraz y actualizada sobre sexualidad y reproducción;
- la posibilidad de
tomar decisiones sobre el propio cuerpo para el pleno goce sexual
y reproducción voluntaria;
- la asistencia integral
de la salud sexual y reproductiva a través del acceso
a servicios de salud y de educación; y
- la equidad, el respeto
y la solidaridad en las relaciones entre varones y mujeres.
Los obstáculos
para el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de
las mujeres reponden a diversos condicionantes, desde la falta
de voluntad política de los gobiernos para desarrollar
políticas públicas que salvaguarden estos derechos,
las posiciones conservadores de sectores poderosos de diversas
religiones, hasta la vigencia de estereotipos culturales patriarcales
que naturalizan y reproducen la subordinación y discriminación
de las mujeres en el campo de la sexualidad y la reproducción.
La superación de estos obstáculos requiere de estrategias
múltiples en los planos cultural, social y político.
La ISM, desde su activo
compromiso con las luchas de las mujeres por sus derechos y con
la más amplia convicción de la trascendencia que
el respeto por los derechos sexuales y reproductivos tienen para
la equidad y la justicia social, propone:
- la sanción
de leyes que promuevan la salud sexual y reproductiva en todos
los niveles;
- la incorporación
efectiva de partidas presupuestarias que garanticen su cumplimiento;
- la implementación
de políticas públicas con perspectiva de género
transversales que incorporen acciones interinstitucionales,
privilegiando la salud, la educación y la promoción
social;
- la incorporación
de mayor cantidad de mujeres a lugares de decisión en
los ámbitos legislativos y ejecutivos;
- la intergración
de ONGs especializadas en la temática, para el diseño,
ejecución y evaluación de las políticas
públicas.
Finalmente
la ISM quiere recordar que la defensa de los derechos sexuales
y reproductivos de las mujeres forma parte de una propuesta más
amplia que defiende nuevos modelos de familia. Familias que constituyan
nuevas escuelas de democracia en las que debe primar la igualdad,
la libertad, la responsabilidad compartida entre hombres y mujeres
y el respeto individual para todos los miembros que la componen,
tanto niñas, niños como adultos. El primero de los
derechos del niño o niña es el de ser deseados y
queridos desde el inicio de su vida. Y para ello es fundamental
poner medios para asegurar los derechos sexuales y reproductivos
de la mujer.
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