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La Internacional Socialista
de Mujeres
recuerda la resolución
sobre Iraq adoptada por el Consejo de la Internacional Socialista
realizada en Roma en enero del presente año, que hacía
un llamamiento por la lógica de la legitimidad política
de Naciones Unidas en vez de la lógica de la guerra;
rechaza y condena
la teoría de la guerra preventiva y asevera que ningún
estado tiene el derecho de decidir unilateralmente sobre ninguna
intervención militar que no esté dentro del marco
de la ONU y que no esté de conformidad con el derecho internacional;
afirma, en su
resolución principal del Congreso sobre Mujer y Seguridad
Humana, que la transición desde el conflicto hacia la paz
es un proceso difícil que no sigue una trayectoria lineal
y que después del conflicto con frecuencia no se otorga a
las mujeres igualdad de oportunidades para trabajar o tomar parte
en la reconstrucción de su comunidad;
acoge la Resolución
1511 del Consejo de Seguridad de la ONU, que ubicó de nuevo
a la ONU en el escenario;
urge al Consejo
de Gobierno de Iraq a respectar la fecha del 15 de diciembre de
2003, estipulada en la resolución 1511, para presentar un
cronograma y un programa para la redacción de una nueva constitución
para Iraq y para la celebración de elecciones democráticas
en el marco de esa constitución. Una constitución
que garantice la igualdad entre mujeres y hombres. Para lograr esto,
deberán tomarse acciones positivas por ejemplo el establecimiento
de una cuota de al menos una tercera parte para la participación
de las mujeres en todas las esferas, incluyendo la judicial, la
constitucional y la gubernamental;
acoge la Conferencia
Internacional de Donantes en Madrid y exige la adecuada adjudicación
de fondos para programas específicamente dirigidos a las
mujeres;
lamenta el hecho
de que el Consejo de Gobierno de Iraq incluya solamente 3 mujeres
y deplora profundamente el asesinato del miembro del Consejo
de Gobierno de Iraq Aqila al Hashimi;
apoya los esfuerzos
de llevar ante la justicia a los responsables de genocidio y otros
crímenes contra los pueblos kurdo e iraquí y urge
al Consejo de Gobierno de Iraq a garantizar seguridad y libertad
al pueblo kurdo;
pone de relieve
que, aunque la preocupación por la seguridad en Iraq afecta
a toda la población, existe una inquietud específica
sobre que las mujeres no pueden trabajar ni desempeñar sus
actividades normales porque ellas en particular están siendo
un objetivo;
subraya la necesidad
de un plan específico de seguridad para asegurar la protección
y la libertad de las mujeres iraquíes;
está convencida
de que, a fin de asegurar el futuro económico de las mujeres
y sus familias, deben respaldarse programas orientados hacia las
mujeres, incluyendo programas de crédito, a la vez que todas
las organizaciones, incluyendo el Banco Mundial, el Fondo Monetario
Internacional y las organizaciones no gubernamentales involucradas
en la planeación económica deben instituir programas
específicamente dirigidos hacia las mujeres e incluir a las
mujeres en todas las fases de la planeación económica.
Finalmente, dados los
traumas de violación, rapto y violencia infligidos sobre
la población femenina, los programas especiales de consejer’a
y apoyo, ya sean ofrecidos a través de programas de salud
no gubernamentales o del estado, deben recibir fondos que les permitan
dar adecuada respuesta a estas necesidades.
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