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La ISM reconoce que
el fenómeno más significativo de nuestro siglo es
el Movimiento de la Mujer, el cual ha cambiado radicalmente las
relaciones y culturas sociales e interpersonales, introduciendo
una revolución real y duradera a través de medios
pacíficos.
Las mujeres se han
impuesto como una nueva fuerza política gracias al establecimiento
de una red de comunicación constante, el seguimiento de
una política de solidaridad y la introducción de
nuevos temas en la agenda política mundial.
Las mujeres están
llamadas a encarar los nuevos retos de nuestros días:
- la globalización
de la economía y el comercio;
- la creciente disparidad
entre democracia y crecimiento;
- la creciente disparidad
económica entre los que tienen y los que no tienen; la
creciente pobreza;
- el creciente y acelerado
desarrollo de las nuevas tecnologías;
- las contradicciones
en la promoción de un desarrollo realmente sostenible
y centrado en las personas;
- las políticas
de ajuste estructural no reguladas y la crisis general en el
Estado del bienestar.
Las mujeres también
se enfrentan a los problemas del resurgimiento del nacionalismo,
fundamentalismo, rivalidades étnicas y conflictos.
Ninguno de los retos
de esta época puede ser encarado y resuelto sin la participación
de las mujeres, la contribución de sus ideas y el reconocimiento
de la dimensión femenina.
La ISM apoya enérgicamente
las recomendaciones de la Cuarta Conferencia Mundial de la ONU
sobre la Mujer en relación a la política de transferencia
de poder a la mujer, ya que la completa participación de
la mujer en la toma de decisiones es fundamental no sólo
para lograr una auténtica democracia, sino también
para encarar los retos del nuevo milenio.
La cuestión
de la promoción de la mujer constituye un requisito para
el desarrollo armonioso de una sociedad. La promoción de
la condición de la mujer no puede concebirse sin la paz,
sin la tolerancia, condición indispensable para construir,
para el desarrollo del ser humano, para el desarrollo económico
y social. La resolución de los problemas de la mujer tiene
así pues un origen fundamentalmente político, depende
de una voluntad política que no puede concretarse más
que con el funcionamiento de las leyes y con extensos diálogos
civilizacionales.
Las Conferencias Mundiales
de la ONU sobre Derechos Humanos (Viena, 1993), Población
y Desarrollo (El Cairo, 1994), la Cumbre Social de Copenhague
(1995) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada
en Beijing (1995) reconocieron y reafirmaron que 'los derechos
de la mujer son derechos humanos' y que los mismos son una parte
indivisible, integral e inalienable de los derechos humanos universales.
Sin embargo, todavía existe una gran discrepancia entre
el reconocimiento de estos derechos y su disfrute efectivo por
las mujeres.
La ISM pide a todos
los gobiernos que promuevan y protejan activamente los derechos
humanos de las mujeres. La ISM también pide la ratificación
universal de la Convención de la ONU sobre la Eliminación
de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW)
para el año 2000 y apoya vigorosamente la redacción
del Protocolo Opcional a la convención. La ISM también
pide la ratificación de las otras convenciones internacionales
concernientes a los derechos civiles y políticos como la
Convención contra la tortura, la Convención para
la prevención y la represión de los crímenes
de guerra y crímenes contra la humanidad y los derechos
sociales de la Convenciones de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT) protegiendo todos los trabajadores.
En muchas sociedades
las mujeres tienen grandes dificultades para asegurar sus derechos
humanos. A menudo son víctimas de la violencia, abuso sexual
y violaciones, en particular en conflictos armados. La explotación
sexual se convierte muchas veces en un auténtico modo de
esclavitud. El avance generalizado del SIDA afecta hoy en día
a la mujer cada vez más. De forma más general, las
mujeres no tienen siempre asegurada una adecuada educación
y formación, cuidados sanitarios y apropiada información
sobre derechos sexuales y de reproducción. Las mujeres
están particularmente afectadas por un creciente desempleo
y por una falta de recursos económicos suficientes, lo
cual hace que empeoren sus condiciones de vida y las de sus hijos.
La ISM reitera su compromiso político para combatir cualquier
tipo de violación de los derechos humanos de la mujer.
Los niños son
los seres humanos más vulnerables y, por lo tanto, la opresión
infantil merece una atención especial. Millones de niños
en todo el mundo son explotados en tareas laborales. El trabajo
infantil se está convirtiendo en un problema global, pero
al mismo tiempo, en una parte importante de muchas economías.
Debemos comprometernos a asegurar una buena educación y
un futuro seguro para nuestras niños.
En particular, la ISM
comparte la preocupación de la Cuarta Conferencia Mundial
sobre la Mujer de las Naciones Unidas acerca de que la posición
y los derechos de la niña deben ser asegurados y protegidos.
Hay que tomar pasos para asegurar la salud reproductora de las
jóvenes a través de asesoramiento y acceso a información
sexual y de salud reproductora. Hay que esforzarse para abolir
la mutilación genital femenina, el infanticidio femenino
y la selección de sexo prenatal.
Necesita evitar con
firmeza cualquier tipo de abuso deshonesto o de explotación
de niños y de menores. En el nivel internacional se debe
dar inicio a la cooperacion legal y política al objeto
de garantizar la seguridad del menor.
La ISM insta a todos
los partidos miembros de la IS, a las organizaciones de mujeres
y a las organizaciones que trabajan en favor de los derechos humanos
a que presionen a gobiernos y parlamentos para que establezcan
una legislacion estricta contra el tráfico con mujeres,
con niños y con menores para la prostitución y la
pornografia de niños.
La ISM también
pone énfasis en que es importante enmendar las leyes al
objeto de que en ellas se establezca que la posesión de
pornografía de menores es ilegal. A tal efecto, los partidos
miembros de la IS deberían tomar urgentemente la iniciativa.
La ISM exige también
que la INTERPOL arbitre medios más eficientes para poner
coto al tráfico con mujeres, con niños y con menores.
Todo caso debería ser objeto de una investigación
a fondo, y deberían ser develadas las redes internacionales
de dicho tráfico.
El surgimiento del
neoliberalismo ha venido a reforzar el status de subordinacion
de la mujer, especialmente en los países en vias de desarrollo
y los países en transición. Ha facilitado el rápido
crecimiento numérico de la mano de obra itinerante flexible,
informal y del trabajo de menores, la que en su mayor parte no
está protegida ni por las políticas económicas
ni por las leyes sociales. En muchos países, este tipo
de trabajador esta constituído en lo fundamental por mujeres
y niñas, las cuales son explotadas por capitalistas que
gracias a mano de obra tan barata recogen enormes utilidades.
La feminizacion del
trabajo de menores es una realidad en muchos países en
vias de desarrollo. Al no indicar género, el termino 'trabajo
de menores' induce a engaño, pues mucha gente da por sentado
que las situación es la misma para todo menor que trabaja.
En la práctica es la niña la que se ve mucho mas
afectada, y de forma más negativa. A su trabajo se agrega
el hecho de que las inclinaciones patriarcales dan por supuesto
que las tareas domésticas y de la familia atañen
más a las niñas que a los muchachos. Por consiguiente,
son generalmente las niñas las que se ven más recargadas
de trabajo que los niños. La peor forma de trabajo de menores
se da en las esfera del tráfico sexual, que somete a los
menores (casi siempre son niñas) no sólo a la explotación
sexual sino que en muchos casos, ellas tambien pasan a ser víctimas
de la violencia física, las violaciones e incluso el asesinato.
Por lo tanto, no se puede dejar de tener en cuenta la feminización
de trabajo de menores.
Por ser los más
vulnerables, los menores necesitan atención preferente,
pues son millones los explotados como trabajadores. Si bien el
trabajo de menores va adquiriendo el carácter de problema
mundial, lo cierto es que constituye un aporte principal a muchas
economías. Es el medio de supervivencia para familias que
viven en condiciones de la mayor miseria. El trabajo de menores
es una cuestión compleja que exige ser abordada de manera
exhaustiva. No se le puede separar de las condiciones socioeconómicas
y políticas que facilitan su incremento. Se debe tener
sumo cuidado en el tratamineto de esta cuestión, pero es
necesario que en el centro de la atención esté la
situación de la niña trabajadora.
Debemos comprometernos
a asegurar a nuestros niños una educación sólida
y un futuro seguro. El trabajo de menores priva al menor no sólo
de su niñez, sino que además en muchos casos, de
su futuro. Por consiguiente, nos priva a todos de nuestro futuro.
Nuestro objetivo es
la democracia de género. Este objetivo debe lograrse en
la sociedad, pero también en nuestros respectivos partidos.
Los partidos que no democratizan la proporción entre hombres
y mujeres entre sus propias filas no son verdaderamente democráticos.
La ISM, inspirada por las resoluciones anteriores de la Internacional
Socialista, exige que los partidos miembros de la IS aumenten
hasta el 50% la representación de mujeres en los órganos
de toma de decisión.
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