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La Internacional Socialista
de Mujeres ha llevado a cabo casi un siglo de actividades durante
las cuales, junto con otros movimientos de mujeres, ha sido la
punta de lanza en la lucha por el avance de la mujer y el progreso
de la sociedad. Desde entonces se han dado pasos amplios y diferentes,
apartándonos de la perspectiva emancipadora de principio
de siglo.
Los primeros esfuerzos
de la ISM se centraron en lograr para las mujeres los derechos
que los hombres habían conseguido ya, en particular el
derecho al voto. Después, esta actividad se amplió
para cubrir una gran gama de temas, desde la reducción
de las horas laborales y días laborales hasta la baja por
maternidad e instalaciones pediátricas; desde campañas
contra la violencia o a favor del desarme hasta peticiones para
el reconocimiento de derechos privados.
La acción afirmativa
de los años 80 marca la transición desde una cultura
de paridad caracterizada por leyes protectoras hacia una cultura
más avanzada basada en una estrategia de igualdad de oportunidades
en todos los terrenos, con especial atención al acceso
igualitario para todas las oportunidades económicas y políticas.
En el comienzo del
tercer milenio debemos encarar nuevos retos en un mundo todavía
fuertemente caracterizado por crecientes disparidades entre las
naciones y dentro de las naciones, siendo la disparidad más
persistente la que existe entre los sexos; disparidad que ha dado
origen a la violencia y la discriminación, cuyas víctimas
han sido las mujeres.
Para nosotros el nuevo
reto es el de una sociedad civil global, cuyo desarrollo democrático
tiene su origen en una nueva conciencia de que esta sociedad está
compuesta por mujeres y hombres que viven en un plano de igualdad
pero son diferentes. La ISM reconoce que la diversidad cultural
constituye un recurso al que se debe respetar, pero al que de
ninguna manera se le debe utilizar para discriminar contra mujeres
y niñas.
La Cuarta Conferencia
Mundial sobre la Mujer celebrada el pasado Septiembre en Beijing,
y el Foro contemporáneo de ONGs en Huairou representan
un hito en este reto. La ISM espera que se ha de continuar con
la serie de Conferencias de la ONU sobre la Mujer y espera que
la Asamblea General de la ONU decida dónde se va a realizar
la Conferencia de la ONU sobre la Mujer en el año 2000.
La Declaración de Beijing y la Plataforma para la Acción
marcan un giro de relevancia e innovación extraordinarias
al afirmar que:
- la diversidad sexual
es un recurso que debe ser reconocido como la base sobre la
cual empezar a construir un desarrollo centrado en las personas;
- el otorgar poder
y autonomía a la mujer es esencial para conseguir un
gobierno y una administración transparentes y responsables;
- la perspectiva de
la mujer ha de ser incorporada a todos los niveles en la toma
de decisión, proporcionando así nuevos puntos
de vista sobre temas políticos de relevancia general;
Al redefinir nuestro
paradigma de mujeres socialistas para el tercer milenio, estos
tres principios constituirán nuestra base.
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