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La violencia contra
la mujer es un fenómeno universal que traspasa los límites
impuestos por los ingresos, la clase social y la cultura; y es
una clara manifestación de la desigual relación
de poder entre hombres y mujeres. Es también una barrera
fundamental ante la igualdad de la mujer y una clara violación
a los derechos y libertades fundamentales de la mujer. Algunos
grupos de mujeres, tales como las indígenas, las refugiadas,
las migrantes y las que viven en áreas de conflicto o en
zonas donde hay guerra son especialmente vulnerables a la violencia.
La mutilación
genital femenina y otras prácticas tradicionales que, de
acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se lleva
a cabo en no menos de 25 países africanos, en algunos países
asiáticos y en el Oriente Medio, constituye una violación
de los derechos de la mujer a su integridad personal, a su salud
física y mental, y a la de sus derechos sexuales y reproductivos.
Por consiguiente, la ISM acoge con beneplácito el informe
de la Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo, el que llama
a proscribir la práctica de la mutilación genital
femenina considerándola un trato inhumano y degradante.
Son inmensos los costos
personales y sociales de la violencia contra la mujer. Además,
hay grandes costos sociales y financieros para la sociedad en
general, en concepto de hospitalización, de asistencia
sociopsicológica individual, y de pérdida de ingresos.
Por lo tanto, la Internacional
Socialista de Mujeres hace un llamamiento a los gobiernos para
que:
- ratifiquen
-los que todavía no lo hayan hecho-- la Convención
sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación
contra la Mujer (CEDAW);
- desarrollen y
pongan en vigor protocolos para la temprana identificación
y envío de la víctima de maltrato al servicio
specializado;
- garanticen que
los funcionarios de la policía a su vez, responsables
por la investigación de la violencia contra las mujeres-
reciban una preparación que los sensibilice respecto
de las necesidades de las mujeres;
- revisen los
procedimientos de asilo con el objeto de que denoten sensibilidad
en la atención de las refugiadas que han sido víctimas
de violencia, incluso de violación, durante los conflictos
armados;
- amplíen
y mejoren los servicios legales y de atención médica
para las víctimas de la violencia tanto en sectores rurales
como urbanos;
- proporcionen
apoyo técnico y financiero a las ONGs que trabajan
con mujeres víctimas de maltrato físico y abusos
sexuales;
- pongan en vigor
programas de tratamiento y reeducación para perpetradores
de violencia.
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