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En el mundo de hoy,
la mujer desempeña un papel que se hace cada vez más
indispensable tanto en la economía internacional, como
en la nacional y la doméstica; pero su posición
económica resulta todavía desfavorecida si se la
compara con la del hombre.
Las nuevas oportunidades
ofrecidas por la globalización no se verán impulsadas
si la mujer -como nueva protagonista en la escena mundial- no
desempaña un papel clave tanto en la economía como
en la familia y la vida social y política. La Conferencia
de Beijing puso de relieve que es cada vez major la toma de conciencia
del destacado papel que desempeña la mujer, y declaró
que los derechos de la mujer son derechos humanos. Si queremos
evitar que la nueva autonomía y libertad se traduzcan en
un emeoramiento de la situación de la mujer y de la calidad
de vida para todos, se hace necesario contar con un nuevo equilibrio
de poder y de recursos.
Tanto en lo nacional
como en lo internacional, el auge del neoliberalismo y de la filosofía
de libre mercado plantea una franca amenaza a la igualdad y a
la justicia social, puesto que ambos conciben a la sociedad, en
primer lugar como un mercado en el que cada uno es al mismo tiempo
productor y consumidor. Una economía de mercado liberalizada,
que no tiene consideración alguna por los asuntos sociales
ni por las preocupaciones medioambientales, no puede promover
el bienestar económico y social global, ni tampoco va a
proteger el medio ambiente ni asegurar un desarrollo sostenible.
El neoliberalismo amenaza cada vez más los derechos de
las mujeres que tanto ha costado conquistar, particularmente,
el derecho a la educación, al empleo remunerado, y a la
salud. Así como en el afán de conseguir más
inversiones extranjeras los Estados continúan otorgando
concesiones políticas, de la misma manera el neoliberalismo
se traduce en el debilitamiento de las conquistas democráticos
logradas por los pueblos.
Hoy en día,
el proceso de globalización está dirigido por unos
pocos cientos de corporaciones que poseen unas economías
que son superiores a las de muchas economías nacionales.
En su afán de buscar mayores utilidades, estas corporaciones
transnacionales de cada vez mayor importancia no tienen miramientos
-desde el momento que no están sujetas a regulaciones nacionales-
por los derechos humanos ni por los laborales, como tampoco por
el medio ambiente. Más y más, ellas van dando forma
al trabajo, las finanzas, el consumo y la cultura mundiales. En
su toma de decisiones, las mujeres rara vez desempeñan
algún papel, pero a menudo son ellas sus víctimas.
Tanto en los países
desarrollados como en los que no lo son hay una pobreza que va
en aumento; y, tanto dentro de cada país como entre los
países mismos, sigue ensanchándose la brecha que
separa a ricos y pobres. En su mayoría, los pobres son
mujeres ya que son las primeras víctimas de la explotación
y la marginalización, por lo que la educación y
la capacitación de mujeres y niñas especialmente
en trabajos no tradicionales.es la clave para su desarrollo económico.
Para superar la pobreza es esencial concentrar la canalización
de recursos en la mujer, reconociéndole su derecho a la
salud, a la educación y la capacitación; posibilitando
su acceso a los recursos económicos y promoviendo una participación
paritaria de las mujeres en la toma de decisiones.
La initiativa Euromeditarránea,
que fuera lanzada en Barcelona en 1995, es un foro económico
que, para poder estar en condiciones de competir con otros bloques,
debe afanarse por lograr una mayor participación de las
mujeres. Ellas constituyen un indiscutible capital humano y económico
que debe ser mobilizado de manera acertada.
En Africa, en donde
las mujeres forman parte de más de la mitad de los pequeños
agricultores, ellas producen alrededor del 80 por ciento del alimento
y constituyen cerca de las tres cuartas partes de la fuerza laboral
en la producción y procesamiento de los alimentos. Pero
las mujeres todavía no tienen acceso a la tierra. Sin derechos
seguros de propiedad, ellas no están en condiciones de
obtener ni créditos ni apoyo para la producción.
En Argelia y en los
países en donde hay guerra, violencia y extremismos de
todo tipo, las mujeres son las primeras víctimas de las
atrocitades. Las consecuencias economicas son muy pesadas y conducen
a niveles de malestar y de pobreza inaceptables. El reajuste estructural
impuesto en ciertos países por las instituciones internacionales
(el FMI etc) el violento tránsito hacia una economía
de mercado 'liberalizado' en lugar de una economía 'social'
de mercado, agregan efectos desastrosos a la situación.
En Asia y en América
Latina, el predominio de las políticas neoliberales ha
conducido al surgimiento de un floreciente sector informal constituido
fundamentalmente por mujeres y niños, en el que la mayor
parte de las prácticas de trabajo flexible no quedan protegidas
por las reglamentaciones laborales y sanitarias. La pretendida
eficiencia y el lucro se consiguen al precio de un enorme coste
social.
En muchos países
en vías de desarrollo, donde hay una aguda escasez de oportunidades
de empleo remunerado, millones de mujeres optan por el trabajo
itinerante, especialmente en áreas donde quedan más
expuestas a la violencia ya sea emocional, sicológica,
física o sexual. Aunque estas mujeres ayudan de manera
considerable a las economías de sus países, no sólo
se las culpa por los costos sociales de la migración sino
que además se las deja en gran parte sin protección.
Es probable que la
liberalización y la privatización aumenten la eficiencia
de la producción de bienes y servicios, pero también
aumentan el riesgo de pobreza. En la mayor parte del mundo desarrollado,
el desempleo estructural afecta en particular a las mujeres, que
constituyen la mayoría de los trabajadores mal remunerados,
temporarios y a tiempo parcial, y la mayoría de los desempleados
de larga duración. Para las mujeres que antes vivieron
en lo que fueron las economías centralmente planificadas,
la transición a las economías de mercado ha tenido
un impacto negativo sin proporciones en cuanto a condiciones de
vida y a una más alta tasa de desempleo y de desempleo
de larga duración. A menudo, al monto de los salarios todavía
es determinado por el género antes que por la destreza
que la tarea requiere lo que viene a redundar en salario desigual
por trabajo igual. Las capacidades de las mujeres son un recurso
necesario para le crecimiento y desarrollo económico. Por
lo tanto, las mujeres deben estar plenamente integradas al mercado
laboral, sin discriminación alguna. Una integración
tal requiere de adecuadas políticas laborales y sociales,
de inversión de recursos públicos y privados en
todos los ambito. El desempleo no es tan sólo un problema
macroeconómico. El desempleado pierde no sólo sus
medios de sustento, sino también parte de su humanidad
e identidad.
Las instituciones del
Estado social se han convertido en blancos de ataques, y en muchos
países han sido arrasadas por la ideología del mercado.
A menudo, tras la necesidad de adoptar un programa de austeridad
subyace un antagonismo ideológico hacia el Estado de bienestar.
Los recortes a los subsidios y a la provisión de fondos
gubernamentales para el bienestar social han golpeado con mayor
fuerza a las mujeres y han hecho más difícil que
ellas salgan de la pobreza. Los recursos que se destinan a la
educación, la vivienda, la atención de la salud
y el cuidado de los niños alivian el peso del fardo económico
de la mujer y contribuyen a su independencia económica.
El antiguo Estado social
descansaba sobre un modelo patriarcal. Un nuevo Estado del Bienestar
debe tomar ahoran en cuenta la nuevas condiciones de la economía
mundial, del mercado de trabajo, el distinto papel de la mujer,
la presencia cada vez mejor de inmigrantes, la necesidad de comprometer
los hombres en las responsibilidades familiales etc. Los derechos
sociales deben partenecer al cuidadano d titolo personal y no
depender del statut familial. Debe ponerse en marcha una política
activa de reorganización de los tiempos tanto en el ambito
público como el privado.
El trabajo de menores
es producto de la pobreza y constituye un problema mundial. La
UNICEF calcula que en todo el mundo hay unos 250 millones de menores
que trabajan, muchos de ellos en el tráfico sexual y como
mano de obra forzada. Los empleadores explotan a los niños,
que representan mano de obra barata, a menudo en condiciones peligrosas
y en aquellas que son análogas a las de la esclavitud.
El fenómeno de la feminización del trabajo de menores,
que se hace cada vez más evidente, es de particular interés.
No podemos esperar que termine la probreza antes de que el trabajo
de menores sea eliminado.
Socialistas y socialdemócratas
deben enfrentarse al reto que implica la interdependencia del
mundo moderno, y ofrecer una visión alternativa de la globalización
cuyo enfoque central sea que los mercados sirvan a la gente, y
que la distribución de los recursos mundiales esté
basada en la justicia. La construcción de un nuevo contrato
entre los sexos debe erigirse en el pilar fundamental que permita
enfrentar este reto. Sólo de esta manera, socialistas y
socialdemócratas pueden asumir una responsabilidad colectiva
para lograr que la globalización se transforme en un instrumento
de desarrollo, paz y democracia.
La ISM:
hace un llamamiento
urgente al movimiento sindícal, tanto en el nivel nacional
como en el internacional, para que trabaje diligentemente para
proteger los derechos de aquellos que son tratados injustemente
en los trabajos informales, en los flexibles y en los de los interantes.
Entre las prioridades del movimiento deberia estar también
el de la erradicación del trabajo de menores.
exhorta a los
Estados a que ratifiquen la Convención de la ONU sobre
los Derechos de las Trabajadoras Itinerantes y su Familias y que
cumplan sus compromisos consagrados en los documentos de las conferencias
de la ONU, tales como la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer,
la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, la Conferencia Internacional
sobre Población y Desarrollo y la Conferencia sobre Derechos
Humanos.
hace un llamamiento
en favor de una acción política colectiva a diversos
niveles: supranacional, nacional, local, etc.
a) adoptar políticas
y programas de desarrollo económico y social, de nivel
nacional e internacional, que tomen en consideración los
problemas del género;
b) contrapesar la desigualdad,
la injusticia y la inseguridad que producen las políticas
neoliberales, mediante el fortalecimiento de los derechos sociales
y la lucha contra la exclusión social;
c) definir de nuevo
el sistema contable internacional para que él tome en cuenta
el trabajo de la mujer, la protección ambiental y otros
factores sociales que por ahora son tenidas en cuenta en la estimación
de la renta nacional ni para tomar decisiones económicas;
d) desarrollar nuevas
y más amplias políticas públicas para asegurar
condiciones de equidad, iguales oportunidades y cohesión
social;
e) consolidar la democracia
y la participación igualitaria de la mujer en la toma de
decisiones mediante el uso de la cuota, la cual ha resultado ser
un medio efectivo de promover la igualdad;
f) regular las corporaciones
transnacionales a fin de garantizar que se protejan los derechos
laborales y los derechos humanos, incluyendo explícitamente
los derechos de la mujer;
g) luchar por lograr
una coordinación internacional de las políticas
económicas nacionales a fin de crear nuevos puestos de
trabajo y respetar y defender los derechos de los trabajadores;
h) promover el crecimiento
y el empleo, y al mismo tiempo dar realce al desarrollo sostenible
y la protección del medio ambiente;
i) diseñar,
poner en ejecución y controlar una legislación efectiva,
unos códigos, unas regulaciones de seguridad social de
manera de asegurar en todo el mundo estándares remunerativos
mínimos, horarios de trabajo y derechos laborales, y para
erradicar el trabajo de niños;
j) promover políticas
económicas para mejorar el empleo y los ingresos de la
mujer, tanto en el sector formal como en el informal y para garantizar
el pago de salario igual por trabajo igual;
k) facilitar el pleno
acceso de la mujer -en condiciones de igualdad- a los recursos
económicos y al crédito, y otorgarle el derecho
a poseer la tierra y a heredar;
l) reestructurar y
encauzar la distribución del gasto público con objeto
de promover oportunidades económicas para la mujer a la
educación, la capacitación, las ciencias y la nueva
tecnología;
m) garantizar que los
programas de reajuste estructural no conduzcan a la reducción
de programas de educación, capacitación y salud;
y que estén basados en la promoción de la igualdad
entre los géneros y en el reconocimiento de la contribución
económica de la mujer para educación y la capacitación;
n) proporcionar educación
gratuita y obligatoria a los niños;
o) garantizar el pleno
acceso de la mujer, en igualdad de condiciones, a la educación
y a la capacitación;
p) estimular y dar
suporte a los programas de planificación familiar con vistas
a asegurar la práctica de sus derechos reproductivos;
q) promover y desarrollar
medios por los cuales las mujeres se comuniquen e intercambien
información tanto a nivel nacional como a nivel mundial,
en especial en países empobrecidos;
Sólo la solidaridad
entre mujeres va a permitir que la globalización de la
economía sirva para promover los derechos sociales, la
prevención de conflitos y la justicia económica
y social.
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