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En la reunión Cumbre del Milenio, realizada
por la ONU en septiembre del año 2000, 189 gobiernos reafirmaron
su compromiso de cumplir con una responsabilidad colectiva para
lograr el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza
hacia el año 2015. Aprobaron la Declaración del Milenio,
en la que se consignaron ocho Objetivos de Desarrollo para el Milenio
(ODM):
1. Erradicar la extrema pobreza y el hambre
2. Lograr la enseñanza primaria universal
3. Promover la igualdad entre los géneros
y la autonomía de la mujer
4. Reducir la mortalidad infantil
5. Mejorar la salud materna
6. Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras
enfermedades
7. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
8. Fomentar una asociación mundial para
el desarrollo.
Entre los siete primeros objetivos se cuentan
medidas de desarrollo humano en los países pobres. Cada objetivo
cuenta con una o más metas, y con varios índices cuantificadores
para medir cada una de las metas. Los elementos clave del objetivo
número 8 para coadyuvar a los esfuerzos nacionales de los
países pobres por cumplir con los siete primeros objetivos
prometen apoyo financiero y cambios de políticas en el alivio
de la deuda, en el comercio y la gobernanza económica.
La Internacional Socialista de Mujeres acoge
con beneplácito la aprobación de la Declaración
del Milenio por parte de 189 jefes de Estado, en el año 2000,
pero lamenta que cuatro años más tarde, haya países
ricos que no han seguido adelante de manera convincente con su compromiso
inicial. Esta falta fue subrayada por el Informe de Desarrollo Humano
2003 del Programa de la ONU para el Desarrollo (UNDP), que mostró
que en las condiciones actuales los Objetivos de Desarrollo para
el Milenio no serían alcanzados en cerca de 60 países,
en particular en los más pobres del África subsahariana,
de los Andes y del Asia Central.
Al ritmo actual, la meta para el objetivo número
uno: "Reducir a la mitad, hacia el año 2015, el porcentaje
de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por
día, y el de las personas que padecen hambre", no será
alcanzada hacia el 2015, sino recién en el año 2150,
135 años demasiado tarde.
Al ritmo actual de progreso, la meta para el
objetivo número 2: "Velar por que todos los niños
y niñas puedan terminar un ciclo completo de ense–anza primaria",
no será alcanzada en el África subsahariana. La promesa
de "enseñanza primaria universal" no será
cumplida en el 2015 sino en el 2130, 115 años demasiado tarde.
El peso de la deuda en el África subsahariana es superior
a lo que los países gastan en el cuidado de la salud y en
educación tomados en conjunto.
Mientras que la totalidad de los ODM son de
decisiva importancia, el 'género' corta transversalmente
por todos ellos, pero para la implementación de la Declaración
del Milenio es crucial la igualdad entre los géneros. La
educación para mujeres y niñas -siendo ella una meta
en sí- también contribuye a alcanzar las metas de
reducción de la mortalidad infantil, a aliviar el hambre
y la pobreza, y a combatir el VIH/SIDA y otras enfermedades. Un
mayor acceso de la mujer a los ingresos y a los recursos productivos,
amén de un mayor dominio sobre ellos, contribuyen a la reducción
de la pobreza y de la mortalidad infantil. Las mujeres representan
un medio apropiado para proteger el medio ambiente y para garantizar
una eficaz utilización de los recursos naturales, entre los
que se cuentan el agua, el suelo y los árboles.
Por lo tanto, la Internacional Socialista de
Mujeres:
declara que la promoción y protección
de los derechos humanos, como asimismo la forja de la democracia,
constituyen prerrequisitos fundamentales para la erradicación
de la pobreza;
declara que los Objetivos de Desarrollo
del Milenio no serán sino palabras vacías de sentido
mientras las políticas de desarrollo no cambien de 'ceguera
ante el género' a 'sensibilidad ante el género';
subraya que para alcanzar los ODM, el
género debería transformarse en un mecanismo 'implícito'
tanto para donantes como para gobiernos y comunidades;
hace un llamamiento a los gobiernos para
que procedan a restablecer los Objetivos de Desarrollo del Milenio
como propósito central de la política de desarrollo
internacional;
urge a los países más ricos
a que hagan esfuerzos concretos por alcanzar la meta del 0.7 % del
PNB para Ayuda de Desarrollo Oficial (ADO) si los países
más pobres preparan sus programas contra la pobreza para
abrir el comercio y la inversión, y para atacar la corrupción;
urge al FMI y al Banco Mundial a que
ayuden a recaudar el aumento que se necesita en los recursos financieros
con el fin de alcanzar los ODM;
reitera que los países altamente
endeudados necesitan consideración especial por cancelación
de la deuda, por parte de instituciones internacionales tales como
el FMI y el Banco Mundial;
subraya que para conseguir los ODM, la
comunidad internacional y las agencias internacionales necesitan
un claro esquema conceptual sobre el cual asentar políticas,
programas y asistencia para el desarrollo;
exige que al factor género se
le integre en el cuerpo central de los Informes Nacionales de los
Gobiernos sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (integración
del género).
Como conclusión, la Internacional Socialista
de Mujeres hace un llamamiento a los partidos miembro de la Internacional
Socialista del Norte a que hagan presión en los parlamentos
nacionales para que ayuden a financiar los ODM, para que controlen
la marcha de los compromisos contraídos por los gobiernos
donantes y para que se hagan responsables por ellos. De manera similar,
los partidos miembro de la Internacional Socialista del Sur tienen
que hacer su parte mediante buenas políticas y transparente
gobernanza.
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