|
Desde hace casi cien
años la Internacional Socialista de Mujeres luchan por la
igualdad y la justicia social para garantizar que los valores fundamentales
y universales de la libertad, la democracia, la paz y los derechos
humanos se apliquen igualmente a las mujeres.
El camino ha sido largo,
duro y doloroso. Aunque mucho se ha logrado, mucho más queda
por hacer. En general, la Internacional Socialista de Mujeres ha
realizado una contribución considerable - desde su fundación
hace casi un siglo - a la lucha por asegurar los derechos de la
mujer por medio de la aplicación y el desarrollo de los principios
de derechos humanos universales.
El mundo de hoy en día
se enfrenta a nuevos retos y la comunidad internacional tiene la
responsabilidad y la obligación de asegurar que esos retos
sean superados sobre la base de una visión progresista global
para lograr la democracia basada en la justicia, la solidaridad,
la igualdad y la cooperación.
Estos retos exigen un
enfoque nuevo más responsable y eficaz en el que la mujer
tiene derecho a, y debe participar plenamente y desempeñar
un papel activo y dinámico.
Las diferencias y conflictos
existentes en diversas partes del mundo, a menudo representan una
amenaza para la libertad, democracia, seguridad, desarrollo y prosperidad
de todos nosotros.
La Internacional Socialista
de Mujeres cree en la adopción de un enfoque más eficaz
y en reforzar los valores universales a la vez que se promueve el
entendimiento entre las diversas identidades culturales y realidades
en el mundo. Ese entendimiento, sin embargo, no debe nunca menoscabar
o hacer caso omiso de los derechos de la mujer, que deben ser respetados
y salvaguardados.
En consecuencia la Internacional
Socialista de Mujeres:
insta a todos
los protagonistas - instituciones, partidos, sociedad civil - a
concertar medidas para que todas las mujeres puedan ejercitar sus
derechos humanos ;
reconoce que diferentes
culturas y costumbres constituyen una riqueza para el mundo, pero
recalca que no pueden ser invocadas para justificar prácticas
dañinas ni para negar los derechos humanos ;
reafirma su compromiso
de conseguir paz, estabilidad y prosperidad en todas las regiones
del mundo en el que la mujer y las redes de mujeres puedan desempeñar
una función en la promoción de un mejor entendimiento
entre culturas y pueblos ;
pretende reforzar
la democracia, el imperio de la ley y el respeto a los derechos
de la mujer y a los derechos humanos incluida la libertad de palabra
y opinión, y lograr una resolución justa a los conflictos
regionales sobre la base de las resoluciones pertinentes del Consejo
de Seguridad de Naciones Unidas y en particular de la resolución
1325 sobre "La Mujer, la Paz y la Seguridad" ;
reitera que una
mayoría desproporcionada de los pobres del mundo son mujeres,
y por tanto la lucha por la igualdad de géneros es fundamental
para el objetivo de Naciones Unidas de reducir la pobreza antes
de 2015;
hace un llamamiento
a los gobiernos a mantener los Objetivos de Desarrollo del Milenio
de Naciones Unidas como punto central en su política internacional
de desarrollo haciendo de la igualdad de género y el empoderamiento
de la mujer una prioridad ;
reitera que la
clave para el desarrollo económico y social sostenible y
equilibrado tiene que llevarse a cabo sobre la base de valores fundamentales:
la lucha contra la pobreza y el incremento de la democracia con
la participación igualitaria de la mujer en todos los niveles
y
demanda que se
tomen medidas para asegurar la participación equilibrada
de la mujer y el hombre en la toma de decisiones, tanto en política
como en economía, puesto que es fundamental para el desarrollo
de una democracia real.
|